Condolasa Arroz

María de los Ángeles Lasa. Alter ego: Condolasa Arroz. Argentina, 27 años. Diplomada en Derechos Humanos, Lic. en Relaciones Internacionales y estudiante del Ph.D. in Social Sciences en la UNICAM School of Advanced Studies (Italia). Apasionada por la literatura, el cine, la música, los viajes, el mundo, el arte, la cultura, la seguridad y la política internacional. Ensayista y fotógrafa amateur. Fan de la tecnología y del mundo 2.0. Madre de Ruffo, hijo perruno. Más sobre mí (Castellano). More about me (English).
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Un día con hipo esporádico, me llevó hasta Wikipedia para ver cómo podía dejar de “hipear”. Aquí, los tratamientos caseros que sugieren.

El hipo ordinario se cura con facilidad sin intervención médica; en la mayoría de los casos, esto sucede espontáneamente. Sin embargo, hay una serie de tratamientos prescritos para casos puntuales de hipo. Entre los remedios caseros más comunes se incluyen: asustar a los afectados por hipo, el agua potable (a veces bebiendola en una posicion boca abajo “al revés” pero de manera poco ortodoxa), y alterar la respiración tapándose la nariz y, con ésta tapada, esperar hasta que el hipo cese. El más efectivo y rápido, en cuanto note el primer hipo levanta la mano derecha o izquierda como si llevara una bandeja que pesa mucho, haciendo presión y flexionando la palma de la mano.

Se ha demostrado empiricamente que la manera mas efectiva es inspirando lo que mas se pueda y luego retener el aire sin espirar durante 40 segundos, los brazos y manos deben estirarse hacia arriba como intentanto tocar algo, si fuese posible alcanzar el marco de una puerta y con los dedos o palmas tocando el marco debe alzarse levemente hacia delante dejando los brazos lo mas atras posible de su cabeza.

El único sistema científico (NewScientist dixit: 8 febrero 2003, página 16) es respirar dióxido de carbono. Un modo de hacerlo es coger una bolsa de papel y respirar dentro de ella. Se coge la bolsa, con ella se tapa la boca y la nariz y se respira dentro de ella. A las pocas inspiraciones/expiraciones el hipo se ha acabado”.

Un tratamiento que ha demostrado buenos resultados (en casos iniciales), es la distensión del diafragma por medio de autocompresión de aire. El afectado infla los pulmones hasta donde sea posible y luego presiona hacia abajo con los brazos cruzados por tres a cuatro veces, sin esforzarse demasiado, de manera que el diafragma sea dilatado desde dentro [Serna 2003].

Otra buena opción es hacer reír al paciente. Al reirse, la contención del aire hace que cese el hipo.

Otra forma de combatir el hipo es realizando respiraciones continuas sólo por la boca, como si el afectado estuviera muy agitado durante 1 minuto aproximadamente.

Por cierto, funcionó el de contener la respiración durante 40 segundos. El problema es que casi muero en el intento.